Preguntas frecuentes
Aquí encontrará una lista de las preguntas que recibimos con más frecuencia. Si no encuentra respuesta a sus preguntas en esta sección, no dude en comunicarse directamente con AIC para obtener más ayuda.

Operación
Se recomienda que el vapor entre por la conexión superior. Debido a la naturaleza del vapor, si se conecta en la parte inferior del intercambiador de calor, el vapor se condensará a medida que sube por el equipo. El condensado fluirá hacia abajo por gravedad y dificultará el paso del vapor entrante.
Todos los intercambiadores de calor de placas y bastidor suministrados por AIC tienen juntas sin pegamento, que se pueden retirar y reemplazar fácilmente.
El caudal máximo de un intercambiador de calor depende del tamaño de las conexiones, del número de placas (en productos de placas) o del número y la longitud de los tubos (en productos tubulares), y de los requisitos de caída de presión del cliente. Consulte las especificaciones técnicas de AIC para obtener valores aproximados.
La información de instalación se encuentra en el manual de operación que acompaña a cada producto. Si no dispone de él, comuníquese con AIC para recibir asistencia. Por lo general, los intercambiadores de calor son más eficaces cuando se conectan en contracorriente, es decir, con la entrada del lado caliente junto a la salida del lado frío. Sin embargo, esto puede variar según la geometría del intercambiador y su aplicación específica.
En resumen, sí. Un programa de mantenimiento adecuado garantiza la durabilidad y la eficacia del intercambiador de calor, al eliminar la acumulación de residuos que puede afectar su rendimiento y provocar daños estructurales. Las inspecciones periódicas también ayudan a detectar a tiempo cualquier problema y a solucionarlo.
Selección de productos
No se recomienda usar intercambiadores de calor de placas soldadas en aplicaciones con vapor. La estructura rígida del paquete de placas soldadas es susceptible de fallar (fugas y deformación) ante la dilatación y contracción asociadas a los cambios de fase del vapor.
Los códigos de fontanería locales, la legislación aplicable y las especificaciones de ingeniería determinan qué tipo de producto usar. Por lo general, las aplicaciones con agua potable requieren una construcción de doble pared con detección externa de fugas (un aviso visual de fugas internas que lleva al usuario a actuar antes de que el problema se agrave) para minimizar el riesgo de contaminación cruzada de los fluidos.
Tenga en cuenta que los intercambiadores de calor de doble pared estándar de AIC no están certificados para servicio letal y no deben exponerse a productos químicos corrosivos para los materiales, ya que esto comprometería la eficacia del diseño de doble pared. Si los productos se utilizan con fluidos que puedan ser irritantes o nocivos para el cuerpo, el usuario es responsable de tomar todas las precauciones de seguridad necesarias en el diseño y el mantenimiento del sistema.
Desde el punto de vista metalúrgico, la sal de su piscina corroerá el acero inoxidable y comprometerá su integridad. Del mismo modo, niveles altos de cloro que superen los límites aceptables pueden producir el mismo efecto.
Para estas aplicaciones exigentes, AIC ofrece productos de titanio y de aleaciones superausteníticas de grado marino.
Los parámetros de la aplicación suelen determinar qué diseño es más eficaz. Estas son algunas variables a considerar:
Caudal y caídas de presión: un intercambiador de calor tubular (de tubos en U desmontables, de tubos rectos o de carcasa y tubos soldada) generalmente permite el paso de mayores cantidades de fluido con caídas de presión relativamente menores que un intercambiador de placas (de placas soldadas o de placas y bastidor), cuyos paquetes de placas densos actúan como restricción.
Superficie de transferencia de calor: gracias a sus placas delgadas y a sus diseños en espiga, los intercambiadores de placas tienen una alta relación entre la tasa de transferencia de calor y la superficie, por lo que pueden ser más favorables en aplicaciones con diferencias de temperatura menores o cuando se requiere una aproximación de temperatura ajustada. En los intercambiadores de placas y bastidor, si el bastidor lo permite, se pueden añadir placas en sitio a un equipo existente para aumentar la superficie de calentamiento.
Robustez: sectores como el del petróleo y el gas prefieren los intercambiadores tubulares por la robustez y flexibilidad de su diseño: tubos y carcasas gruesos, juntas de dilatación y resistencia a distintos tipos de fluidos (aceites viscosos, vapor, etc.). Los diseños tubulares ofrecen más posibilidades que los de placas, lo que permite adaptar mejor el producto a las necesidades particulares del cliente.
Mantenimiento: tanto los diseños de placas como los tubulares existen en versiones “desmontables” o “soldadas”. Los paquetes de placas de los intercambiadores de placas y bastidor pueden retirarse, limpiarse o reemplazarse. Los haces de tubos de los intercambiadores de tubos en U o de tubos rectos también pueden retirarse, limpiarse o reemplazarse. Algunos dirán que la tarea es más laboriosa en un diseño que en otro, pero eso lo decide el cliente.
Certificaciones: si es necesario, tanto los intercambiadores de placas como los tubulares pueden diseñarse según el código ASME. Los intercambiadores tubulares también pueden regirse por las normas TEMA.
Al decidir el tipo y el tamaño de un intercambiador de calor, hay que tener en cuenta su entorno de operación. Un intercambiador de calor no es un aparato eléctrico que “genera” calor, sino un equipo que facilita la transferencia de calor de un medio a otro. Por eso, funciona junto con los demás equipos del sistema (bombas, calderas, válvulas, etc.) para garantizar su rendimiento.
Comprender bien, mantener y controlar la temperatura, el caudal y la presión de entrada al intercambiador de calor, y definir sus salidas (temperaturas de salida, requisitos de BTU) ayudará a dimensionar correctamente el intercambiador. Elegir un producto demasiado pequeño o demasiado grande puede reducir la eficacia de la transferencia de calor.
Como mínimo, se necesitan cinco parámetros para dimensionar correctamente un intercambiador de calor:
- los caudales de operación del lado caliente y/o frío
- las temperaturas de entrada del lado caliente y/o frío
- las temperaturas de salida del lado caliente y/o frío
- la carga térmica total
Asegúrese de especificar los fluidos de operación para determinar su comportamiento.
Certificaciones
El Número de Registro Canadiense (C.R.N.) es un número emitido por la autoridad de seguridad técnica de cada provincia canadiense que identifica el diseño del producto como aceptado y registrado para su uso en esa provincia. Muchos de los intercambiadores de calor estándar de AIC cuentan con registro CRN para su uso en todo Canadá.
ASME es el acrónimo de la American Society of Mechanical Engineers (www.asme.org). ASME es una norma de diseño reconocida a nivel mundial. Para que un producto tenga la certificación ASME, debe diseñarse y fabricarse de acuerdo con las directrices ASME universalmente aceptadas. UL, en cambio, es un organismo independiente de ensayos y certificación (www.ul.com).
Los códigos de fontanería y la legislación locales suelen determinar qué certificaciones se requieren. Aunque la mayoría de las instalaciones institucionales, comerciales e industriales requieren algún tipo de certificación, también depende del tamaño del equipo, de la función del intercambiador de calor y del mercado específico en el que se encuentre.